La conspiración para destruir a la oposición venezolana

La conspiración para destruir a la oposición venezolana

La “trama rusa” y el gobierno venezolano han decidido sinergizar para acelerar la destrucción de todo el andamiaje político del país, y está cumpliendo su cometido con relativa efectividad. Las redes sociales son la plataforma. Los políticos opositores (con poca capacidad de respuesta, inseguros en sus posturas y temerosos del “que dirán las redes”) son las víctimas. 

Hoy es el turno de Julio Borges y Henry Ramos. Mañana no sabemos. Ayer enfilaron las baterías contra Henri Falcón, Claudio Fermín, Eduardo Fernández. Anteayer otra vez contra Julio Borges, Henry Ramos, Luis Florido, Enrique Capriles, Lilian Tintori, Timoteo Zambrano, Manuel Rosales y tantos otros. 

Es impresionante observar cómo las redes sociales han logrado mediatizar las decisiones políticas opositoras. Las estrategias se deciden pensando en no contrariar a los usuarios de las redes y ser víctimas de sus campañas. Y eso ha costado muy caro no sólo a estos dirigentes y partidos sino a todo el país. 


LO BUENO DE LAS REDES

Ciertamente, las redes sociales electrónicas son un nuevo fenómeno que trasciende el simple plano  comunicacional. Son herramientas que hacen posible la concreción de la Sociedad Red y de la gobernanza. Es la horizontalidad en la comunicación, es la interacción dinámica entre todos los ciudadanos del planeta. Y sin duda, este nuevo fenómeno social genera retos colosales a los políticos clásicos. Ya nadie tiene el monopolio del mensaje. Hasta la televisión está siendo desplazada progresivamente por las redes. Es decir, las redes son un hecho histórico irreversible. Hay que aprender a convivir con ellas y saberlas dominar con proactividad. 

LO MALO DE LAS REDES

Hasta aquí, la historia en las redes se lee bonita. El asunto es que las redes están sirviendo no sólo para integrar a la sociedad sino para desintegrarla, para desarticular a todo el andamiaje político, para dividir, influir, destruir. Y Rusia y Miraflores lo están utilizando con mucha efectividad. 

El sueño imperial de Putin está en pleno desarrollo, y para ello requiere debilitar al mundo occidental. Influyeron notablemente en la crisis catalana en España, y lo hicieron recientemente en las elecciones mexicanas y colombianas.

Luego de revisar las advertencias que hizo hace varios meses Rex Tillerson, Ex-Secretario de Estado de Estados Unidos, a Mexico sobre el peligro de la injerencia rusa en las elecciones mexicanas y en el resto del mundo, no hay dudas que la trama rusa está interviniendo activamente en Venezuela. 

Lo hacen a través de las redes sociales para crear matrices de opinión que contribuyan a desarticular aún más a la oposición venezolana. Se ha desatado una bestial campaña nihilista, irresponsable, llena de medias verdades pero también de muchas mentiras contra los partidos de oposición y sus dirigentes.

EL “SÍNDROME ZAHARIE AHMAD SHAH”

Un sector de la oposición venezolana padece del “Síndrome Zaharie Ahmad Shah”, el piloto del avión malasio que decidió suicidarse pero arrastrando en su locura a 239 personas que iban bordo del avión. Están endemoniados, sin siquiera tener conciencia del nivel de toxicidad de sus emociones. Insultan, agreden, destruyen, sin medir las consecuencias. Tienen razones para culpar a muchos políticos por errores cometidos pero sus respuestas son de consecuencias aun peores. Y lo trágico: “todos son culpables, menos yo”. Desapareció el más elemental recurso de la autocrítica y el coraje para admitir errores. 

En los últimos 4 años, he sido un severo crítico de las estrategias y actitudes opositoras, y el tiempo me ha dado la razón en mis advertencias. Es necesario que se generen debates pero para  mejorar, no para destruir lo que queda de oposición orgánica. Por eso acostumbro a colocar mi firma en todo lo que escribo, sin esconderme. Estoy curado de las tentaciones vanidosas. Pero ante tanto anonimatos irresponsables y cobardes, es necesario dar la cara. 

TRES TENDENCIAS 

Lo que hoy estamos viendo a través de las redes sociales en Venezuela sin duda corresponde a 3 tendencias:

  • Ingenuidad y ligereza en los usuarios que reenvían mensajes sin verificar fuentes y veracidad de la información. Son la mayoría. Los “Fakes News” están a la orden del día.

  • Irresponsabilidad en líderes de opinión que no miden la trascendencia de sus envíos. No son todos pero sí unos cuantos de peso.

  • Perversidad y claros propósitos destructivos, lo cual engarza perfectamente con la actividad de la trama rusa, y cuyos centros de operaciones más activos en el mundo están en territorio venezolano. Existe el propósito expreso de destruir lo que queda de oposición en Venezuela. Entre los propios errores de la dirigencia opositora, la trama rusa, y los extremistas opositores hacen un coctel demoledor cuyos resultados no están llevando a nada bueno.

CORAJE Y HUMILDAD

Hay que sobreponerse con coraje a la trama rusa y a los desarticuladores de oficio. Hay que llenarse de convicciones, ser perseverantes en lo que se cree, y hacerlo valer con determinación. La historia y los pueblos premian la constancia y las convicciones. No se trata de ignorar a las redes sino de evitar quedar a merced de ellas, pues es suicida. 

Finalmente, si los dirigentes opositores no asumen con coraje, con vergüenza, con humildad sus errores (los cuales son los principales insumos de la trama rusa), y no deciden dar virajes sustanciales, sin excusas auto complacientes, Venezuela seguirá a merced de la canalla gubernamental y de la nada en materia política. Aun estamos a tiempo. Es la oportunidad de oro para rectificar y hacer lo correcto. Los venezolanos lo agradecerán.

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